Un año más, en víspera de celebrar el conocido Día de la Madre, vengo aquí a hablarles de otro día no tan conocido, el Día Mundial de la Salud Mental Materna, que se celebra cada año el primer miércoles de mayo. #SaludMentalMaternaImporta #MaternalMentalHealthMatters

¿Y de qué va el Día Mundial de la Salud Mental Materna?

Se trata de una campaña impulsada por diversas organizaciones, a nivel global, que busca generar una toma de conciencia en la sociedad sobre el sufrimiento psicológico y emocional que pueden llegar a padecer las madres y mujeres embarazadas.

Cualquier mujer, independientemente de su edad, nivel socioeconómico, educativo o cultural, puede desarrollar un trastorno mental durante el embarazo o el postparto. Una de cada 5 mujeres, a nivel mundial, sufre de algún trastorno psicológico durante el período perinatal; hablamos de depresión o ansiedad perinatal, trastorno de estrés postraumático como consecuencia del parto, trastorno obsesivo compulsivo, y, en menor medida, psicosis postparto. La mayoría de estas mujeres (el 75%) no son diagnosticadas ni reciben ningún tipo de tratamiento. Estos trastornos, además de afectar directamente sobre la salud mental de la madre, tienen un gran impacto en el establecimiento del vínculo temprano con el bebé y en el resto de las relaciones significativas de la mujer.

Existen otras situaciones que también pueden afectar la salud mental de las madres. Tener un bebé prematuro, o tenerlo mucho tiempo ingresado, por ejemplo. Sufrir un aborto o una muerte perinatal puede generar grandes montos de sufrimiento psíquico, síntomas depresivos y/o síntomas de estrés postraumáticos. Vivir en condiciones adversas (pobreza, problemas laborales, familiares, migración, violencia, etc.) durante el embarazo o la crianza, son factores de riesgo de desarrollo de un trastorno mental en ese período. Las  mujeres que han tenido experiencias como éstas, en su mayoría, tampoco reciben una atención psicológica especializada ni un reconocimiento de su malestar por parte del entorno.

Si una madre no está bien, su bebé no está bien.

Parece una frase obvia, típica, trillada, pero en la práctica es constante y consistentemente olvidada. Aún hoy hay muchas mujeres que soportan un gran monto de malestar y sufrimiento psicológico sintiéndose culpables de ello porque “lo tienen todo”, porque “tienen un bebé saludable”, porque “ser madre era lo que más querían en el mundo”, etc. De igual forma, no paran de recibir comentarios bienintencionados del tipo: “ya verás como se te pasa”, “no pienses en estas cosas”, “son las hormonas”, “tienes que poner de tu parte” … Esto sin mencionar aquellas que intentan buscar ayuda y no encuentran profesionales sanitarios sensibles, empáticos, o debidamente formados, que estén dispuestos o puedan ayudarlas.

El sufrimiento psicológico en la etapa perinatal no se va solo.El tiempo no lo cura todo. Las mujeres que pasan por alguno de estos trastornos necesitan ayuda especializada para salir de ello, necesitan espacios grupales donde relacionarse con otras madres que también estén criando, y necesitan de todo el apoyo que se les pueda dar a nivel familiar y social, para garantizar su mejoría. No olvidemos que la principal causa de muerte materna durante el primer año de postparto es el suicidio.

Si una madre no está bien, no está en las mejores condiciones para maternar a su bebé, para establecer un vínculo fuerte que le permita a la criatura desarrollar un apego seguro, para libidinizarlo y llenarlo de amor, atender a esa madre es atender a también a su bebé, a sus otros/as hermanos/as, y a su padre, porque si una madre no está bien nadie en su casa puede estarlo o, al menos, no del todo. En este sentido, hay numerosas investigaciones que comienzan a mostrar que las parejas de las mujeres que sufren depresión postparto, por ejemplo, tienen 50% más probabilidades de padecer también una depresión, o que las parejas de las mujeres que han sufrido un parto traumático, también arrastran una gran cantidad de malestar, que se traducen en síntomas psicológicos que afectan al sistema familiar, o que la psicosis postparto en las madres genera secuelas en sus parejas que asimismo precisan ser atendidas. El objetivo necesariamente ha de ampliarse, las madres han de ser miradas, apoyadas, atendidas… y los padres también.

¿Y qué significa cuidar de las madres? 

Las madres necesitan ser cuidadas de muchas maneras. Una de ellas es generando espacios seguros en los que puedan compartir y hablar de su malestar, visibilizando que hay trastornos que pueden afectar durante el período perinatal y que no son sinónimo de debilidad, ni de ser malas madres; y desmontando mitos socialmente enraizados desde hace muchos años, como el de la maternidad como fuente de realización y felicidad constante, o el de la madre abnegada que aguanta estoicamente y puede lidiar con lo que sea que le venga.

“Sabemos que la falta de tratamiento tiene consecuencias a corto y largo plazo, tanto para la madre como para el recién nacido, que a veces pueden ser trágicas. Sin la detección, comprensión, cuidado, apoyo y tratamiento, el impacto de estas enfermedades puede ser devastador en las mujeres afectadas, en sus parejas y en sus familias.” 

Por este motivo debe convertirse en una prioridad la formación y sensibilización de profesionales en esta área, la inclusión de la evaluación y atención a la salud mental en los protocolos de seguimiento de embarazo y postparto, y la creación de más Unidades Madre-Bebé para una adecuada intervención hospitalaria, en caso de ser necesaria (en Catalunya actualmente contamos con una en el Hospital Clínic de Barcelona, pionera en toda España). De la misma manera, es necesario seguir luchando contra el estigma, no solo en el ámbito sanitario sino también a nivel social, para mejorar el reconocimiento y la detección de los trastornos mentales perinatales.

Las mujeres necesitan, y se merecen, estar bien para gestar y criar. El bienestar psicológico y emocional de las madres es fundamental para el sano desarrollo y crecimiento de lxs hijxs. Cuidar de la salud mental de las madres es la mejor inversión y prevención que se puede realizar: es mejorar la salud de la sociedad en el presente y para el futuro.

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Psicóloga Perinatal, con formación en psicología clínica y terapia de pareja y familia, especializada en maternidad, paternidad y crianza, y orientada desde la crianza respetuosa y el ecofeminismo.

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